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22/05/06
El Tío KK Vol II.
Otra aclaración antes de seguir es que averiguando mejor, el famoso personaje no era de Rivera, sino de Salto (Uruguay). También logré averiguar el nombre. Se llamaba Gualberto.
Bueno. Vamos a la anécdota titulada “El negrito está muerto”.
Como ya saben, el Tío al frente de su casa tenía una carnicería. Cierto día, los clientes que acudían a la misma se encontraron con el local cerrado y la siguiente leyenda en la puerta: “Cerrado por duelo”. Como es normal en pueblo chico, todos fueron a averiguar quien había muerto. Al tocar la puerta, eran atendidos por el compungido Tío, que entre sollozos explicaba que “el negrito” (el cadete), estaba en los dominios del señor, o sea, muerto. A continuación hacía pasar a la gente, ya que el velorio se estaba realizando en su propio living. En el living estaba el cajón y varias coronas.
Dicen los testigos que el viejerio lloraba a moco tendido, contando las anécdotas más lindas del negrito. Nadie tuvo el valor de mandarse algún “negro de mierda”, ni nada que se le parezca.
Resulta que tan emotivo velorio, se extendió un par de días. Mucha gente se impaciento, ya que los negros cuando se mueren se pudren como todo el mundo. Unas viejitas armadas de valor y ya sospechando otro chiste del macabro Tío, le pidieron que abriera el cajón.
Antes de llegar al final del relato, hay que comentar que obviamente el negrito no estaba muerto. Por suerte, tampoco estaba atado adentro del cajón. Resulta que el bromista Tío, le había pagado para que se fuera del pueblo por unos días. Le dijo claramente “Te doy plata para que te vayas de vacaciones por una semana, pero no podés pisar este pueblo”.
Lleguemos al final de este acto. El Tío entre risas abre el cajón, y en el fondo del mismo se encuentra recostado un hermoso e imponente sorete.
El relato termina ahí. Sin dudas que son de esas cosas que de tan increíbles parecen leyendas urbanas, pero les juro son ciertas. Deberían estar filmadas, aunque tal vez esto le sacaría lo mitológico.
Queda en Uds. imaginarse al Tío planificando tan macabro y escatológico chiste. Comprando el cajón, las coronas, las velas. Acondicionando el velorio, cagando en el cajón, riéndose pensando cuando todo se descubriera. Las caras de los dolientes al darse cuenta del chiste. El Tío llorando de la risa en medio de la ya vacía sala velatoria improvisada.
El Tío es uno de esos personajes que mezclan la genialidad, locura y asquerosidad con una sutilidad solo reservada para los genios. Si UD querido lector no me cree, vaya a Salto y pregunte por Gualberto, conocido por todos como el queridísimo Tío KK. Animese; vaya a Salto. No sea cagón.
Giorgio.
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15:15 Anotado en Tio KK | Permalink | Comentarios (2) | Enviar a Email | Tags: Anecdotas
Comentarios
Juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa.
Me estoy CAGANDO de risa!!!
No puedo más!! juaaa, las caras de las viejas!! jajajaj
Como se aguanto la risa?? el tipo es un capo!! yo me hubiera meado de risa ahí mismo...
Excelentemente narrado.
Anotado por: bel | 23/05/06
Jajajajaja, cada vez que lo leo lo disfruto más!!!
Alguien puede imaginarse la situacion?? jajaja
Anotado por: bel | 25/05/06



